Entrada extra. 8 de marzo y los textos periodísticos

 

8 de marzo en el aula

Hace unos días fue el Día Internacional de la Mujer, conmemorado el 8 de marzo. Es por ello que me gustaría lanzar una reflexión sobre de la necesidad de acercar estas temáticas, siempre tan polémicas, al aula.

Desde mi perspectiva, como filóloga y agente de igualdad, cada 8M me reafirmo en algo: estos días no solo se conmemoran, también se explican. Y la escuela es uno de los lugares donde esa explicación cobra más sentido. Es decir, sobre todo en secundaria, el 8M no debería quedarse solo en un cartel o una actividad puntual. Es una oportunidad para hablar de lenguaje, de medios de comunicación, de estereotipos y de cómo se construyen ciertas ideas sobre las mujeres.

Este año, durante el período de prácticas, he podido trabajar con 3º de ESO algunas cuestiones sobre lenguaje sexista. No como una lista de normas, sino como una forma de pensar: ¿qué dicen las palabras?, ¿qué silencian?, ¿qué imaginamos cuando las leemos?
Para que la reflexión fuera más cercana, también analizamos ejemplos que forman parte de su entorno digital: figuras como Roro y el fenómeno “tradwive”. A partir de ahí, debatimos sobre qué modelos de sociedad se proyectan y qué ideas sobre mujeres y hombres aparecen detrás.

Decidí, junto a mi tutora externa, llevar a cabo esta actividad porque considero que el lenguaje no es inocente: nombra la realidad, pero también la construye. Analizarlo en clase ayuda a que el alumnado desarrolle una mirada crítica y se pregunte por qué ciertas expresiones nos parecen normales. De hecho, 

También, con motivo del 8M ♀, analizamos titulares de prensa que aparecen cada año alrededor del mismo. Algunos intentan deslegitimar la jornada, otros reducen el debate o lo simplifican:


Leer esos titulares en clase abre conversaciones muy interesantes: ¿qué mensaje transmiten?, ¿qué palabras utilizan?, ¿qué ideas sobre la igualdad están detrás?:



Como bien sabemos, la adolescencia es un momento clave para aprender a leer el mundo con espíritu crítico. Y eso también implica aprender a leer el lenguaje que nos rodea. 
Por eso el 8M en las aulas no es solo una fecha: es una oportunidad pedagógica para reflexionar sobre igualdad, medios, lenguaje y ciudadanía:

 

 Añado aquí una última reflexión: hablar del 8M en las aulas también implica seguir pensando cómo enseñamos, qué materiales usamos y qué conversaciones abrimos con el alumnado. Ojalá cada vez más clases se conviertan en espacios donde estas preguntas puedan hacerse con calma, pensamiento crítico y respeto. Porque educar también es aprender a nombrar el mundo de otra manera.


Un luminoso saludo, 

Aroa Carrión ✨

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